
El fenómeno “hambre de piel”, es cada vez más estudiado por los investigadores del comportamiento. Se refiere al deseo de ser tocado, a la necesidad profunda de contacto físico. Quien más lo sufre son las personas mayores. Son quizás los menos tocados de la sociedad, como si la vejez fuera contagiosa. A un niño es agradable acariciarlo, pero ¡¿a un anciano?! Su piel queda excluida de las ideas que trasmiten los medios sobre lo agradable y la belleza. Es una enseñanza visual subliminal por la que nos dejamos engañar. A veces, observamos en algunas personas esta necesidad de ser tocadas, por su continuo acariciar objetos o sus propias manos. Desde cierto punto de vista, tocarse es más importante que hacer el amor —evidentemente existen más oportunidades para lo primero—. La nuestra es, por lo tanto, una cultura sexual pero no realmente una cultura sensual. Lo que el hombre experimenta a través de la piel es mucho más importante de lo que la mayoría de nosotros piensa. Prueba de ello es el sorprendente tamaño de las áreas táctiles del cerebro, la sensorial y la motora que son receptados por nuestras células especiales y enviadas por impulsos nerviosos a nuestro cerebro.
El abrazo es la forma de contacto humano que contiene más al otro y produce alivio al compartir. Abrazar es una respuesta natural para demostrar distintos sentimientos la acción y efecto de abrazar esta sensación externa que sentimos, porque nuestro sentido del tacto nos permite apreciar vibración, roces, cosquilleo, presión , calor ,frío, nuestra postura
"Abrazar es gratis y esta escaseando, es como el aire con mucho mas oxigeno, y no queramos respirar ABRAZA ME !!
1 comentario:
entonces te envío abrazos.... en lugar de besos no?
abracitos jajajajajaja
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