



La solidaridad está presente en todo el territorio, creo, por los graves problemas de violencia que viven diariamente. Es su forma de contrarrestarla. Para completar este viaje a un mundo fluctuante entre la realidad y la fantasía, es probable que asome un sancocho, que no puede faltar en una mesa cartagenera bien servida. Esta sopa caliente de pescado (trozos de sábalo, pargo rojo o sierra), combinada con leche de coco, termina por seducir a los que dudan con declarar amor eterno .Como corresponde aquí, me dejo deslizar por el fondo de arena blanca que deja traslucir el celeste compacto del mar, hasta alcanzar una barrera de corales. Más tarde, en esta tierra maltratada por los conquistadores, apetecida por corsarios y piratas y salvada por europeos acriollados, indios chibchas y aficanos, me rindo ante lugareños de modales amables, bajo el placentero efecto de una hamaca de colores encendidos que oscila entre palmeras.
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