
Al parecer los poetas y los cantautores no estaban equivocados cuando afirmaban lo que "pasara si te pierdo"... El corazón no muere cuando deja de latir,muere cuando los latidos ya no tienen sentido”
Pues sí, resulta que uno puede morir de pena, de amor, de dolor emocional, mmju, Ya sabíamos que lo emocional tiene una importancia evidente y que es inseparable de nuestra salud, que alguien convaleciente o enfermo tiene más fácil recuperarse si es emocionalmente estable. Lo que no se había demostrado antes de forma tan científica es que el dolor emocional también duele físicamente.
Y sin embargo sí, sí que duele. , “la gente que ha sufrido daños emocionales a menudo puede traducir ese dolor en algo físico”. Y es cierto, muchas personas que han experimentado este tipo de dolor a menudo hablan de “un dolor en el pecho”, “un vacío debajo del esternón”, o de pensar que se están volviendo locos por tanto dolor.
Sin embargo y a pesar de las últimas investigaciones al respecto en los campos de la neurología y la psiquiatría, científicamente las investigaciones médicas tienden a concentrase tan sólo en el dolor físico.
Pero aquí viene lo bueno, resulta que un equipo de investigadores de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) ha empezado a enfocar sus trabajos desde ese punto de vista más intangible y centran sus estudios en el dolor emocional.
El dolor físico que sentimos no deja de ser una advertencia de nuestro organismo que trata de protegerse, por ejemplo, si nos rompemos una pierna o un tobillo y tratamos de caminar el dolor nos convertirá en personas sensatas que dejarán de hacer el tonto y se quedarán sentados y en reposo. Pues el dolor emocional, afirman los expertos, también puede ser una advertencia, por ejemplo, para que no volvamos a acercarnos a esa persona que tanto daño nos ha hecho.
Por último deberíamos explicar que muchos científicos sospechan que las personas que sufren de esta pena compleja son también los que mayor dolor físico (asociado al emocional) sufren. Por eso es posible morir de pena, morir de amor.
Parece claro que el siguiente y más importante paso debería ser identificar y tratar a las personas cuyo dolor emocional podría convertirse en dolor crónico, para evitar una depresión que puede conducir incluso a la muerte por falta de ganas de vivir.
Todo esto es como para entristecerse, ¿no? Mañana hablo de algo más divertido, ¿vale?
Pues sí, resulta que uno puede morir de pena, de amor, de dolor emocional, mmju, Ya sabíamos que lo emocional tiene una importancia evidente y que es inseparable de nuestra salud, que alguien convaleciente o enfermo tiene más fácil recuperarse si es emocionalmente estable. Lo que no se había demostrado antes de forma tan científica es que el dolor emocional también duele físicamente.
Y sin embargo sí, sí que duele. , “la gente que ha sufrido daños emocionales a menudo puede traducir ese dolor en algo físico”. Y es cierto, muchas personas que han experimentado este tipo de dolor a menudo hablan de “un dolor en el pecho”, “un vacío debajo del esternón”, o de pensar que se están volviendo locos por tanto dolor.
Sin embargo y a pesar de las últimas investigaciones al respecto en los campos de la neurología y la psiquiatría, científicamente las investigaciones médicas tienden a concentrase tan sólo en el dolor físico.
Pero aquí viene lo bueno, resulta que un equipo de investigadores de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA) ha empezado a enfocar sus trabajos desde ese punto de vista más intangible y centran sus estudios en el dolor emocional.
El dolor físico que sentimos no deja de ser una advertencia de nuestro organismo que trata de protegerse, por ejemplo, si nos rompemos una pierna o un tobillo y tratamos de caminar el dolor nos convertirá en personas sensatas que dejarán de hacer el tonto y se quedarán sentados y en reposo. Pues el dolor emocional, afirman los expertos, también puede ser una advertencia, por ejemplo, para que no volvamos a acercarnos a esa persona que tanto daño nos ha hecho.
Por último deberíamos explicar que muchos científicos sospechan que las personas que sufren de esta pena compleja son también los que mayor dolor físico (asociado al emocional) sufren. Por eso es posible morir de pena, morir de amor.
Parece claro que el siguiente y más importante paso debería ser identificar y tratar a las personas cuyo dolor emocional podría convertirse en dolor crónico, para evitar una depresión que puede conducir incluso a la muerte por falta de ganas de vivir.
Todo esto es como para entristecerse, ¿no? Mañana hablo de algo más divertido, ¿vale?
Dg
1 comentario:
Los latidos jamás dejan de tener sentido...y la vida siempre late, aunque cambiemos de ropaje.
Publicar un comentario