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25 may 2009

Majestuoso Avila



Cuando al guardián de Caracas
le coloco el primer pie ,
me recibe un cristofué
y un coro de guacharacas;
oigo invisibles maracas
que, unidas a la cascada,
entonan a mi llegada,
el gran concierto armonioso
del Ávila majestuoso,
nuestra montaña sagrada.

Por eso a la madrugada
aquí le saco ventaja,
pues cuando subo ella baja
a dormirse trasnochada.
Nunca me faltará nada
mientras tenga en mi rutina
esta montaña divina
que me brinda su belleza
y al darme su fortaleza
mis angustias elimina

Porque el Ávila es la mina
que yo exploto a plenitud,
sacándole juventud
en jornada matutina.
Él tiene la medicina
que me tomo con empeño
para desfruncir el ceño
que me produce el estrés
de un país que anda al revés
desde que le salió dueño.

Ay! si todo caraqueño
hiciera suya la maña
de subir esta montaña
que con las rimas enseño.
No existiera lugareño
con el rostro de amargura.
Porque aquí, el doctor natura,
te da salud corporal;
y si hay un rollo mental,
el cerro también lo cura.

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