
Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar....
Y así va naciendo esta necesidad dulce y urgente,
de mirarnos, de encontrarnos,
de sentirnos, de descubrirnos,
de besarnos, de tomarnos, de acariciarnos,
de buscarnos con la mirada, con los labios,
con caricias nuestras manos anhelantes
y con un te quiero de susurros y silencios.
y de concedernos así, naturalmente
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