Ese amor alocado y atarantado que a tantas almas ha conmovido, como con la mía lo hizo. Hablar de Shakespeare es como hablar de un mito, una persona que dio la literatura para recrearse en si misma, para poder alabarla como lo que es hoy en día y quizá no hubiese sido, no al menos, sin los inestimables versos de un poeta que aún hoy, y esperemos durante mucho, mucho tiempo, siga vivo en la memoria
"El destino elabora mal sus planes, y la muerte afila aun más su guadaña en su nido de almas errantes. Un error de un fraile, una carta que no llega a Romeo, equivocaciones desenmascaradas trágicamente que acaban haciendo que nuestro joven enamorado conciba la idea de que su amada y querida Julieta está muerta cuando en realidad solo está dormida, esperando a que su príncipe y amado Romeo la despierte, pero ¿y si cuando ésta despierta, su dulce y siempre esposo ya yace muerto a su lado? Pues sumémosle otra muerte más, y adiós con un último beso, y adiós al día y a la noche, y el amor acabe con nuestras vidas. Así, Shakespeare, inmortaliza el amor de dos jóvenes, la incompostura de unas familias que vivían en la ignorancia de la pasión que desborda tal sentimiento en el ser humano, y la tragedia que siempre, desgraciadamente, va ligada a nuestra injusta suerte."
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