
Buenos días, vengo porque me llamaron ayer porque me voy a operar la semana que viene de……….. y no me enteré muy bien de lo que tengo que hacer.
-Nosotros no le llamamos. ¿Quién le llamo?
-Del Hospital.
-Pero quien. ¿Un médico, una enfermera, un administrativo? ¿De qué Servicio era?
-Pues no sé, creí que eran Vds.
-Pues no.
-¿Pero Vd. sabrá que hacer en estos casos?.
-Pues sí. Va Vd. a suspender el tratamiento con………. tres días antes de la operación.
-¿Pero por teléfono me dijeron que cuatro?
-¿Pero no dice Vd. que no se había enterado?
-No me enteré bien, pero algo dijeron de cuatro.
-Bueno, pues cuatro.
-No Dra. si Vd. dice que tres…
-¿Y de poner inyecciones le dijeron algo?.
-Sí, lo apunté pero me dejé el papel en casa.
-¿Le suena XXXX de 40 miligramos?
-Me suena. ¿Entonces que hago?
En este punto de la conversación me entran ganas de hacer un manifiesto en contra de los “sin rastro”, de escribir mil memorandum a la Unidad de Calidad sobre la trazabilidad, la gestión de riesgos, el proceso de información……..
Como no tengo tiempo me resulta más cómodo dar instrucciones escritas al paciente, con fecha, firma y sello.
Espero haberme enterado, a través del paciente que no se ha enterado, y haber dado las instrucciones correctas para el caso.
Ya sabemos quién escribió el Lazarillo de Tormes, pero a ver quien identifica a los sin rastro.
Habrá que llamar al FBI.
-FBI. Aquí Jack Malone.
-Hola Jack soy la Dra. Ankel ¿podría Vd. ayudarme?
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