
Cierro los ojos y esa idea del instante, esa voluntad que las estancias de guardar la ojeada, la suspiro, el sueño aflojarse esclarecieron, la emoción en el vuelo, la palabra por decir, lo abrazo lento...
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Recorro la falta y trato de volver a hacer el curso contrario hasta el final, el contrario de itinerario, en una cronología absurda, una hora, dónde el hoy era él ayer, dónde el mañana era él hoy, donde la época era él ahora, donde el sí en el que paró el siempre.
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Antes no era el amor así tan grande! Antes no llegó de este modo mí con esa voz tan claro el!
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Pienso en ti En mi silencio mí se inclinar en ti Y en todo lo que pudo serlo, partió en nosotros y habituo en nos Y estoy sujetandolo en transparencias que hacen ademán de verme con la claridad todo que la distancia ciega.
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Y el ansia es quemarse en esa falta interminable de sus manos.
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