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20 sept 2012

Hay oceanos de distancia que cada vez se van haciendo mas grandes sin saber muy bien como salvarlos. De pronto te encuentras sumergidos en ellos y buceas mientras intentas no chocar contra las rocas. El mar está revuelto y sin rumbo fijo, vas a la deriva creyendo que el oleaje amainará y no se volverá contra tí. A veces, continuas nadando, y aunque cansado consigues salir a flote....otras te dejas llevar por la corriente, aunque no sepas muy bien donde terminarás...si en la orilla o mar adentro. Solo intentas que en ese ir y venir de las olas, no vuelvas a chocar con la roca que tropezaste la ultima vez....ésa que tanto daño te hizo, y que aún te duele cuando llueve. Solo quieres conseguir que el mar se quede en calma para recuperar el equilibrio que te haga llegar a la orilla sin un rasguño....y mucho menos sin ninguna herida.

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