
Caminar a ciegas no es tan difícil, una vez que te acostumbras. Cuando lo consigues, puedes estar años sin necesitar abrir los ojos y mirar.Pero entonces te cruzas con ella. Una luz que te deslumbra aun a través de tus párpados cerrados. Mucho antes de poder pensarlo, abres los ojos (no sabías que aún fueras capaz) y la miras directamente.Ya no hay remedio. Ahora ves esa luz continuamente. Incluso a oscuras, por las noches...
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