
Con un pincel acaricia mi cuello,
y, al volverme, veo allí sus ojos,
jugando con mis cosquillas: burlones, risueños.
Bailan y si ríen, mas cierto anhelo
cubierto de encanto se percibe en el modo
en que irrumpe el amor en ellos.
Y es que buscan tras mi sonrisa
la certeza de que exista el cielo,
de que los corazones latan juntos
más allá de todo espacio y de todo tiempo.
Fúndense las dos miradas
en un instante que se torna eterno,
sus ojos no buscan ya certidumbres
pues la mayor promesa es un beso.
1 comentario:
Dámelo ya...
lo espero.
y el mío te espera
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