
... Me crispa este sutil secreto
mientras amablemente hablamos
Todas las sensaciones de este cuerpo
por un tiempo y espacio,
y el modo de encauzar tantas visiones
sin perder estos ojos,
me convierten en símbolo de mí
—de mi esencia mostrada—
El mismo que recibe su mirada
con la caricatura
de un cómplice abandono.
El que inventa
Te tocas,
y te encuentras primero con el frío,
con la piel del cristal.
Tú estás adentro,
al fondo de esa imagen: impaciente
por saberte presente en el deseo,
a pesar del azar de la memoria.
Has vuelto a casa,
me llamas, y dices:
-Por fín he dormido en mi cama!
y yo,
extrañando tus manos,
pienso:
-deberías estar por fín en la mía..!
(pero no te lo digo)....
No hay comentarios:
Publicar un comentario